miércoles, 24 de febrero de 2010

Anonimato

No son sus flores.

No son sus árboles, ni sus fuentes, ni sus bancos, ni su longitud…

Son todos los momentos que hemos compartido con él; lo que hemos pensado y soñado mientras lo recorríamos, lo que hemos leído en uno de sus bancos, hablado e incluso lo que hemos llorado. Por todo ello, este espacio se convierte en un lugar. Un lugar que queremos sea parte de nosotros, ó que quizá ya lo sea sin nosotros darnos cuenta.

Marc Augé decía: “Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad, ni como relacional, ni como histórico, definirá un no lugar”.

Puede quizás ser algún lugar anónimo totalmente, o siempre habrá alguien q le haga dejar de serlo y dejar de ser un no-lugar?

Meri.

lunes, 22 de febrero de 2010

Al despertar...


…la respiración aparece en mis oídos, de repente, como si todo lo vivido en el sueño solo fuese eso, un sueño. Me escucho, a mi misma, dentro de mí. Poco a poco comienzo a percibir sonidos huecos, de fuera de mi cuerpo. Ya no soy un sueño. Abro los ojos y me acostumbro a las penumbras, a la pesadez en la cabeza, a un cuerpo sedado que parece que comienza a despertar. Siento que las sabanas envuelven como vendas mi cuerpo, resultado de una noche agitada en la que el sueño vivía como realidad. Despojarme de las sábanas, despojarme del pijama, despojarme de la piel. Quizás el despertar podría ser el mismo traumatismo que un parto. Lo mismo que sufre una idea al salir de nuestro consciente.
Algo parece que me apresa, pero ya no son las ropas de la cama. Allí tumbada, boca arriba, percibo el tiempo del silencio. Esos minutos en los que ya se donde estoy. Que ya no soy un sueño. Que ya estoy, que es día, o eso me dice la poca luz que atraviesa la persiana, el vidrio, la tela del estor, el espacio… y mi retina.
Siento el frío de la mañana, un golpe de frío que intenta avisarme que no podré prolongar demasiado mi inmovilidad. Alargo la mano hacia el móvil, porque lo primero es cerciorarme de que ya basta, que ya no puedo dilatar más este instante. Froto mis pies, uno contra el otro, giro mi cuerpo hacia la izquierda, y ellos determinan que hay que posarse sobre el suelo, echarle valor al nuevo día. Sentada vuelvo a mirar hacia la ventana, cerrada, quieta, dentro, oscuridad…afuera hay vida, vidas como la mía, que llevan horas despiertas, con luz y sin sueños, sin sueño. Ya de pie, mi inconsciente alarga la mano hacia la persiana, miro entre la rendija del estor y la ventana para ver…

...la mañana.


¡Abre la ventana!

Alba Armada González

miércoles, 17 de febrero de 2010

LOCURA EN TU CINTURA


Los parpados apagan la música y encienden las luces, las pupilas se estiran, la realidad se confunde con la ficción y la ficción con el sueño, y con los sueños. La luz parpadeante parece no dejar captar todos los fotogramas del borroso entorno, todo se difumina, se diluye. La irrealidad sopla a la realidad, empezamos a flotar mirando al cielo, con los oídos sumergidos bajo las densas ondas. El río marrón hace caer más arriba cada vez, y cuanto más subimos más abajo nos quedamos. Las nubes grises amenazan con lluvia, amenazan con desbordar los ríos, y el vuelo de la mariposa no tiene ningún efecto, sólo un defecto. Estamos en las profundidades del pozo y únicamente podemos mirar hacia abajo. Allí sigue el hombre, tras la puerta, observando lo que el cristal le permite ver, lo que no deja de ocultarle, lo que quiere que vea sin mirar. Y hasta ahora todo va bien, lo importante no es la caída, sino el aterrizaje.

Y hasta aquí mi esperado desvirgamiento blogero. Más vale nunca que tarde.

Besos y Abrazos

Pako

lunes, 1 de febrero de 2010

el viento me ha empujado hasta aqui...

Espero que os animeis a escribir algo por aquí, se que estamos de examenes y de proyectos hasta la coronilla, pero hemos dejado muy abandonado nuestro proyecto en conjunto. Pensad que también puede ser motivo de felicidad. Hay algunos que aún no han abierto el pico, pero espero que cumplan su promesa y pronto nos deleiten con algo de su producción. ¡¡¡Animo!!!


(la foto es la de un viejo Carballo (ROBLE) de la finca del Alba)

Hace 4 años escribí algo que tenía que ver como entendía un instante. Me fui en verano con mi tía Elena a una casa en Lugo, se llamaba, a casa do Alba, una casa de retiro espiritual, aunque nosotras nos deleitabamos con paseos y charlas. Algunos días nos sentábamos bajo los árboles que rodean las casa, son árboles muy viejos, muy grandes, muy sabios. Y en fin, escribir me sirvió para entender, para entenderme.

Cimbrean las hojas del castaño, cimbrean las hojas del carballo…
y el sol las mece bajo su luz, y las acaricia, y las mece con ternura, las viste de vida, de verde-vida…
El viento eleva las ramas, las agita, y las hojas responden con su resquebrajar producto de la fricción de unas con otras.
El aguilucho pide de comer a su madre. Ihihih, gime el animal.
Y el viento sigue frotando las hojas. Y mi cabello sigue sus líneas de fuerza, porque el viento se mueve, me mueve. Y el viento parece prolongación de mi pelo, y el viento me susurra de un modo inaudible en el oído. Lo siento, él está ahí, y me sopla en el oído.


Alba Armada verano 2006